sensualEmergencyINSTAGRAM-18Uno de los mayores sueños que tenemos cuando somos novios, y no vivimos solos, es tener nuestra propia cama. Ese altar cómodo y consagrado a la sexualidad, en el que podamos hacer y deshacer a nuestro antojo o deseo. Pero, cuando al fin realizamos el sueño de tener esa cama solo para nosotros, éste se va desdibujando con el tiempo, gracias a la rutina y va perdiendo su estatus de preciado cómplice de alcoba, para convertirse en un aburrido mueble para dormir, comer, discutir, ver televisión, etc. ¿Se acabó el encanto y adiós a la locura? No, no y no! Qué tal si abandonamos esa cama, salimos de nuestra zona de confort y nos atrevemos a probar otros lugares dentro o fuera de la casa? Atrevámonos a ir un poco más allá, que hasta el cuarto de ropas (encima de la lavadora, ups!) puede ser una buena opción. Aquí le doy algunas opciones para que se inspiren y dejen volar su creatividad.

 

  • La ducha: Es un lugar que nos obliga a cambiar la posición horizontal, llevándonos a probar algunas maromas de pie. Aquí puede ser una buena opción para llevar a cabo prácticas que algunos pueden considerar desaseadas o “cochinas”, como el sexo anal, aunque la ducha no nos exima de seguir las recomendaciones de higiene y protección básicas para los dos.

 

  • El carro: Que adrenalina genera hacerlo en un lugar prohibido, que auqnue puede resultar un poco incómodo, nos obliga a ser un poco más creativos para encontrar la posición más cómoda y excitante en un lugar tan limitado y estrecho. Además, podemos cumplir una de las fantasías sexuales más frecuentes.

 

  • Un motel: La sensación de que alguien nos pueda ver entrando a un motel, de sentir que estamos en un lugar donde se viven experiencias “prohibidas” o el ambiente sexual que se respira en esos lugares, resultarán muy excitante y nos sacarán de la rutina de nuestra cama monótona y aburridora. Y si definitivamente los moteles nunca nos han gustado, tenemos a mano la alternativa de un hotel.

 

  • Un ascensor: Es ideal para tener un “quickly”, el movimiento constante del ascensor y la sensación de que puede parar en cualquier piso, quedando al descubierto por una o varias personas, es ideal para un encuentro sexual corto pero muy intenso, lleno de excitación y placer.La cocina: Mientras cocinamos en pareja, podemos ponerle más “picante”, “pimienta”, “sal” o “dulce” para atrevernos a tener sexo ahí mismo, permitiendo que todos nuestros sentidos se estimulen con los olores, colores y sabores, y nos liberemos para jugar con texturas, formas, salsas y demás ingredientes. De hecho, algunos pueden llegar a ser muy afrodisíacos si les damos el lugar que se merecen en nuestro encuentro sexual.

 

  • El baño de un lugar público: Hay gente muy cerca que puede descubrirnos y eso nos llena de complicidad, emoción, excitación y placer. Planificamos una discreta entrada y salida del baño para no despertar ninguna sospecha entre la gente que se encuentra en el lugar y aunque una vez afuera intentaremos ocultar el ajetreo que acabaos de tener, el brillo en los ojos y esa sonrisa que nos sale espontáneamente luego de hacer alguna “travesura”, nos delatará.

 

  • Al aire libre: Permitirnos sentir en nuestra piel, el roce del pasto, de la tierra, del aire fresco, esa leve sensación de frío que nos lleva acercarnos más al cuerpo del otro en búsqueda de calor, nos da esa frescura que buscamos para salir de la rutina, aumentando nuestro placer.

 

  • La playa y el mar: Sí, es un hecho que puede ser un poco molesto el roce de la arena y la sal del mar, en la piel y genitales. Pero te aseguro que cualquier molestia se disipará con el vaivén de las olas, el calor, el agua refrescante y la semi-desnudez que logras al estar oculto entre el agua con tu pareja ante la posibilidad de ser observado desde la playa. Vale la pena intentarlo alguna vez en la vida.

 

  • El cine: Es uno de los lugares más públicos, dónde hay mayor riesgo de ser descubiertos, por lo tanto no podemos estar desnudos y debemos ser muy creativos para evitar movimientos bruscos y no hacer mucho ruido. Esa sensación de imposibilidad de expresar libremente el placer que estamos sintiendo, es una de las más excitantes que podemos experimentar. Vale la pena aclarar que puede no ser buena idea ir a una hora, teatro o película muy concurridos.

 

Si definitivamente no tenemos mucha creatividad, imaginación o intrepidez para salir de la rutinaria cama y experimentar alguno de los lugares mencionados anteriormente, el piso al lado de la cama es una buena opción, no debemos ir muy lejos, será una sensación de temperatura, firmeza y texturas totalmente diferentes a la del cálido, cómodo pero aburrido colchón. Además, podemos evitar el sonido de las tablas de la cama y el colchón, que puede llevar a algunos vecinos a quejarse de nuestras acrobacias sexuales. En fin, cualquier lugar puede ser bueno para dar rienda suelta a nuestros deseos y fantasía, para volver a llenarnos de adrenalina y disfrutar al máximo de nuestras relaciones sexuales. Así que: ¡Fuera de la cama!