Una de las cosas que más me dicen durante mis charlas, es que esta “clase” la deberían tomar todos los hombres, porque es que muchas veces no saben cómo abordarnos en el tema sexual, no saben lo que necesitamos, lo que queremos, dónde y cómo lo queremos. Las mujeres suelen mencionar que no disfrutan mucho del cunnilingus (sexo oral del hombre a la mujer) porque sienten que el hombre está haciendo como un lamido de vaca en nuestra vulva, consideran que no conocen nuestra anatomía y su funcionamiento, que no saben cómo acariciar nuestros senos, sin que sintamos que están amasándolos como si fueran a hacer una pizza con ellos, cómo estimular y besar nuestros pezones. Dicen que son de extremos, o muy bruscos o demasiado suavecitos, que les da por cogernos cuando estamos rendidas del día a día, de la casa, el trabajo, los hijos, o en la madrugada e interrumpen nuestro descanso. Esas son algunas de las quejas que las mujeres tienen de los hombres, en cuanto a sexo se trata.

Y aquí va mi respuesta al comentario de que esta “clase” deberían tomarla los hombres… He dado mi charla en reuniones mixtas y me ENCANTAN, porque me convierto en un puente ideal de comunicación entre hombres y mujeres, siendo la voz de ambos, en un tema tan tabú. He podido observar que los hombres son muy abiertos a recibir información, que les interesa mucho aprender a estimularnos de una manera adecuada, porque además les conviene… entre mayor excitación causen en nosotras mayor será su propia excitación. Pero lo que más me gusta de esas charlas mixtas es que tanto ellos como ellas respaldan la información que les doy a las mujeres sobre ellos, y ellas se sorprenden porque esos detalles masculinos tan íntimos, nunca se les pasaron por la cabeza y viceversa.

Pues les cuento, que entre más recibo el comentario de que mi charla debería ser para los hombres y no para las mujeres, más me convenzo de que mi labor debe estar muchísimo más enfocada en las mujeres. No porque los hombres no tengan que aprender de sexualidad femenina y las diferentes opciones que tienen de volvernos unas “locas” o “enfermas” sexuales, sino porque las mujeres debemos dejar de lado los tabúes con los que crecemos, la forma errónea en que la sociedad, la cultura y la religión, nos enseñan que debemos vivir nuestra sexualidad, y debemos empezar a hacernos cargo de nuestro placer. Con esto quiero decir, que si una mujer no quiere tener relaciones sexuales o no quiere tenerlas con frecuencia, si no las disfruta, si está a punto de ganarse un Oscar por su papel estelar de “fingidora orgásmica”, si para ella el sexo es sinónimo de sacrificio y si accede a tener actividad sexual con el único fin de complacer a su pareja, no es por culpa del hombre, no es porque él no sepa lo que ella necesita, siempre es más fácil echarle el agua sucia al otro. Puede ser que ella no sepa cómo aumentar su líbido, que no conozca suficientemente su cuerpo y la forma especial en que debe ser estimulado, sus puntos más sensibles y el nivel de estimulación perfecto para llegar al grado de excitación necesario para disfrutar al máximo de los encuentros sexuales y sobre todo porque no se está entregando completamente al momento, en pocas palabras, no se está permitiendo sentir placer…

Así que chicas las invito a que se lancen a explorar sus cuerpos. Pueden acompañarse de una luz tenue, de una copa de vino o de la efectividad de un vibrador, sabiendo que sus manos serán la mejor guía. Aprendamos a entregarnos completamente a cada sensación, porque cuando se trata de nuestro placer y de disfrutar de nuestra sexualidad, solo nosotras podemos hacernos cargo. Perdamos la pena de hablar de sexo con nuestra pareja, de enseñarles y orientarlos en cómo somos y lo que nos gusta, porque una de las cosas que ellos más disfrutan de las relaciones sexuales, es vernos y sentirnos desinhibidas, seguras, dueñas de lo que queremos y auténticamente locas de placer. Solo nosotras somos responsables de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad y de nuestro placer… ¡Cojamos nuestro placer por los cuernos!.

Y ustedes señores, sepan que no está de más invitar a su chica a que se descubra sola o con ustedes de espectadores y animarla a que les cuente sus más íntimos deseos y fantasías para que el sexo entre ustedes sea un volcán de placer. Tampoco está de más informarse y experimentar, porque a partir de la observación también obtenemos mucha información. No me vayan a defraudar, que yo por aquí los defiendo, les quito una buena parte de la responsabilidad del placer femenino, soy su voz durante mis charlas y abogo por ustedes.