Está científicamente comprobado que la infancia es una etapa fundamental de nuestras vidas ya que determina en gran parte quiénes vamos a ser en el futuro. Una de las cosas más importantes en esta etapa es el juego; jugar solo o acompañado, hacer juego de roles o jugar con juguetes. Recuerdan lo rico y divertido que era jugar cuando eran niños? A los que consideran que el juego ya no hace parte de su vida adulta, les tengo una gran noticia, nosotros.

  • Aprendizaje: Al explorar nuestra sexualidad, al reconocer nuestro cuerpo y el poder de cada una de sus zonas, bien sea a través de la masturbación o del descubrimiento en pareja, aprendemos más sobre nosotros mismos, sobre lo que nos gusta y lo que no, lo que nos funciona y lo que no, y acerca de lo que necesitamos para que nuestras relaciones sexuales sean placenteras. Aprendamos a estimularnos con algún objeto, con nuestras manos, con aceites de olores y sabores, lubricantes o vibradores; para ser mejores jugadores al ganar satisfacción y placer.
  • Comunicación: Cada mirada, beso, caricia, mordisco, jadeo o contacto con nuestra pareja, comunica mucho acerca de quiénes somos, de cómo sentimos, de cómo percibimos a nuestra pareja. También debemos comunicarnos verbalmente para que las reglas y condiciones del juego queden claras, diciéndole a nuestra pareja lo que nos gusta y lo que no, nuestros temores, deseos, fantasías y sentimientos. Para empezar a comunicarnos podemos jugar con un par de dados, que al azar nos indican una acción que hay que realizar y la parte del cuerpo donde hay que hacerlo y así probar nuevos tipos de estimulación durante el juego previo para poder comunicarle a la otra persona lo que nos ha gustado y lo que no mucho.
  • Imaginación y fantasías: Por qué perder el poder de la fantasía con la adultez? Por qué privarnos de la posibilidad de seguir siendo creativos, libres e imaginativos? Asumamos el reto de no caer en la monotonía de la vida diaria, desatemos nuestros amarres, convirtámonos en la musa que queremos ser, en el personaje que nos identifique y disfrutemos sin límites de todo ese universo creado para nuestro placer y bienestar. Podemos ayudarnos creando una historia juntos, usando vibradores a control remoto en lugares públicos, juegos de roles y disfraces, cartas con posiciones, entre otros.
  • Diversión y placer: Así seamos adultos démosle a nuestra sexualidad un toque de complicidad, picardía y travesura para que sea más buena y picante. Saquemos sacar tiempo para la diversión y permitámonos seguir conectados con la alegría, el disfrute y el placer, como cuando éramos niños. Que cada encuentro sexual haga homenaje a la diversión que nos merecemos! Vivan la diversión y el placer…. Ojalá con mucho picante.
  • Ejercicio físico: No solo alimentamos el alma al tener relaciones sexuales, pues está comprobado que un buen encuentro es sin duda, un ejercicio físico que activa varios músculos de nuestro cuerpo, acelera nuestro ritmo cardíaco y gastamos en promedio 3.5 calorías por minuto. Si no practicas ningún tipo de ejercicio, al menos el sexo es considerado una actividad física moderada como caminar.
  • Descanso y relajación: Después de un buen orgasmo, de un encuentro explosivo, picante, romántico, agotador, juguetón y divertido, qué mejor que experimentar esa sensación de saciedad y tranquilidad que solo se da bajo esas circunstancias. Dejamos atrás la ansiedad y el estrés del día a día para entrar en un estado de relajación que nos permite dormir y descansar mejor. Además ayuda a aliviar el dolor de cabeza, que muchas veces utilizamos bastante mal como una excusa para no tener relaciones sexuales Y por qué no? Podríamos estar preparándonos para un segundo y hasta un tercer o cuarto round del juego.
  • Aumenta el autoestima y la felicidad: Una relación sexual plena contribuye a que nos sintamos mejor porque es una manera de reencontramos con nosotras mismas y de conectarnos con nuestra pareja. Y sentimos felicidad porque nos divertimos, sonreímos, los ojos y el pelo nos brillan mucho más, nos sentimos satisfechas y llenas de placer, lo que nos lleva a querer cuidarnos más, a amarnos más y a sentir que somos las Más!

Estos son sólo algunos de los beneficios que los niños a través del juego y los adultos a través de las relaciones sexuales podemos obtener, pero seguro podemos encontrar muchos más. Simplemente dejemos volar la imaginación en la cama (o en cualquier lugar que se les ocurra), porque todo se vale, siempre y cuando se respeten las reglas del juego: Estar los dos de acuerdo en el juego que van a jugar, sentirse cómodos y disfrutar de cada momento de este maravilloso juego de los adultos, el SEXO. Explora tu cuerpo, tu mente y tu imaginación, porque entre más divertido y placentero sea el juego, te vas a convertir en un mejor jugador y vas a querer repetirlo y hacerlo con más frecuencia.